Las cosas que me dejó el verano (I)

septiembre 7, 2009

luis yuseff en la UDEA

El próximo 9 de septiembre cumpliré  2 meses de estar  “golpeando ventanas”. La idea de este blog surgió en Medellín, Colombia. Para los que me visitaron en un inicio y dejaron constancia de su paso por esta página, saben que estaba por esa tierra suramericana como invitado al Festival Internacional de Poesía de Medellín. Fueron días en verdad intensos. Muy intensos. Era la primera vez que tomaba un vuelo internacional; era la primera vez que me iba a leer mis poemas a un público que no fuera el de mi país. No sabía cuánto podría interesarle a un país como Colombia -tan acostumbrado a escuchar poetas de todas partes del mundo- los poemas de un escritor cubano, “joven” por demás.

El Premio de La Gaceta de Cuba me fue anunciado aproximadamente 2 meses antes de que se inaugurara el festival. El hecho de haber ganado ese premio daba por sentado la posibilidad de viajar a Colombia y estar entre los invitados de ese año al importante evento poético. Pero como ya es costumbre para todo el que necesita “viajar”, después de algunos contratiempos y gestiones de rigor que me mantuvieron a la expectativa, tomé finalmente el vuelo del día 3 de julio hacia Medellín.

Una periodista amiga mía, en entrevista que publicó en el “Cortadito Cubano” bajo el título “Nadie sabe lo que es la Nada”, y que respondí sólo después de haber estado de vuelta a Cuba, me preguntó acerca del proceso que me autorizaba a viajar hasta Colombia.  Entonces le dije  -y lo repito otra vez- que,  lo importante para mí no era el cómo había llegado, sino el hecho mismo de haber estado allí.  Una cosa si estaba clara para mi: era la primera vez que salía de la Isla y lo había hecho nada menos que impulsado por la energía vital de la Poesía. Nada absolutamente merecía más atención que eso y, como es natural, tampoco mayor protagonismo.  Uno tiene que aprender a vivir con alegría el minuto inmediato y no gastarse siquiera un segundo en mirar atrás.

Todo lo que puede detenerme en ese tipo de consideraciones es tiempo que sé le resto a la creación, horas que le arrebato a mis amigos,  días que le niego a mi familia. Así que los nueve días que estuve en Medellín fueron algo más que mi primer encuentro con el mundo exterior. Fue, no me quedan dudas, hacerle espacio real a la Poesía.

(… Continuará muy pronto, amigos)